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LUCES DE ALERTA

Cortes de gas y temores industriales en el Norte marcan un inicio de bajas temperaturas y alta incertidumbre

Las restricciones de gas en el centro del país confirman la “vulnerabilidad energética” advertida por los industriales del NOA. La parálisis del Gasoducto Norte obliga a importaciones de emergencia con costos prohibitivos para el sector productivo.

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Gabriel ToledoTendencia de noticias
29 abr, 2026 12:01 p. m. Actualizado: 29 abr, 2026 12:04 p. m. AR
Cortes de gas y temores industriales en el Norte marcan un inicio de bajas temperaturas y alta incertidumbre

Las advertencias lanzadas por el arco productivo del Norte Grande no fueron en vano. La escasez de gas, que ya se proyectaba como una amenaza crítica para la región, comenzó a golpear el centro del país y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) incluso antes del inicio formal del invierno. La parálisis de las obras de infraestructura esenciales, sumada a un pico de consumo residencial por las bajas temperaturas, forzó restricciones que confirman el escenario de “extrema vulnerabilidad energética” denunciado por la industria tucumana. Esta situación expone la fragilidad de un sistema que hoy depende de importaciones de emergencia a costos prohibitivos y de una red de transporte que, ante la falta de inversión, no logra abastecer la demanda mínima requerida por el sector manufacturero.


La crisis de abastecimiento, que desde el martes pasado se materializó en el AMBA y la región central, validó los temores que los industriales del NOA venían manifestando días atrás. Según reportó el portal Infobae, las distribuidoras Naturgy y Metrogas ordenaron restringir las ventas de GNC y suspender el servicio "interrumpible" para estaciones e industrias con el objetivo de “evitar una caída en la presión de los gasoductos ante el primer pico de frío polar del año”. Esta decisión, calificada por fuentes consultadas por Clarín como una medida administrativa debido a que “las empresas no cuentan con el gas necesario contratado para esta demanda en abril”, puso en evidencia que el sistema nacional de despacho debe priorizar a los hogares y hospitales frente a la falta de previsión en el abastecimiento para los meses de frío.


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Este escenario ya había sido anticipado por la Unión Industrial de Tucumán (UIT), que mediante una misiva enviada al gobernador Osvaldo Jaldo solicitó auxilio ante una situación que consideran de supervivencia operativa. Los empresarios tucumanos alertaron sobre la Resolución SE N° 66/2026, que implica una “reducción de capacidad de 1,77 MMm³/d (-35%)” en el transporte firme de gas desde mayo, afectando exclusivamente a los usuarios industriales. La UIT subrayó que la preservación de esta actividad es “estratégica para Tucumán” y advirtió que los elevados precios del Gas Natural Licuado (GNL) —que pueden ser seis veces superiores al del gas neuquino— ponen en riesgo la estabilidad laboral, ya que “este nivel de costos resulta claramente prohibitivo”. Ante esto, Jaldo respaldó la necesidad de proteger a las economías regionales para evitar que la “ineficiencia logística termine destruyendo la competitividad de las provincias”.


El núcleo de la problemática radica en las demoras críticas de la infraestructura de transporte. El proyecto de “Reversión del Gasoducto Norte”, fundamental para sustituir el declinante gas de Bolivia por el de Vaca Muerta, permanece inconcluso pese a los anuncios oficiales de inauguración. Según fuentes del sector “todavía falta completar más de un cuarto de la obra”, particularmente por un conflicto financiero con la contratista Esuco derivado de deudas estatales. Las consecuencias son paradójicas: mientras finalizar el ducto costaría unos USD 740 millones, el déficit obligará al Estado a desembolsar USD 1.200 millones en barcos regasificadores para suplir la falta de infraestructura solo durante este invierno.


Sin previsibilidad


La preocupación se extendió a nivel nacional. Durante una reunión de su Junta Directiva, la Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó su inquietud ante las autoridades energéticas por el escenario previsto para los picos de demanda invernal. La entidad remarcó la imperiosa necesidad de “contar con previsibilidad energética para sostener la producción”, advirtiendo que el encarecimiento del suministro y las tensiones geopolíticas internacionales están generando una volatilidad en los precios que la industria difícilmente pueda absorber sin afectar sus niveles de actividad.


Finalmente, el panorama internacional agrava la crisis doméstica. Debido a conflictos bélicos externos, el precio del GNL importado escaló hasta los USD 20 por millón de BTU, el doble de lo que costó en 2025. Así, este invierno se presenta como una transición crítica donde, al no existir capacidad física para trasladar el gas local hacia el norte, el país se verá forzado a una “sangría de divisas” para evitar el colapso energético total de los sectores que mueven la economía.

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